
El exitoso regreso de la misión Chang’e-6 de China, con muestras de la cara oculta de la Luna, representa un hito científico significativo y consolida a China como una potencia espacial mundial junto a Estados Unidos. Estas muestras, que incluyen 2 kilogramos de polvo lunar y rocas, fueron recogidas por la sonda lunar el 25 de junio y han despertado interés global. La Administración Espacial Nacional China (CNSA) ha declarado su intención de compartir estas muestras con la comunidad científica internacional, siguiendo el precedente establecido por la NASA después de las misiones Apolo.

El administrador de la NASA, Bill Nelson, expresó su satisfacción por la apertura de China a compartir estas muestras. Sin embargo, el acceso de Estados Unidos podría verse obstaculizado por la Enmienda Wolf de 2011, que restringe la cooperación bilateral entre la NASA y las agencias chinas sin autorización del Congreso. A pesar de esta barrera legal, Nelson aseguró que están trabajando para garantizar que cualquier colaboración no viole dicha enmienda.
Durante la Guerra Fría, la NASA compartió muestras de las misiones Apolo con la Unión Soviética y otros países, incluida China. Sin embargo, las muestras de la cara oculta de la Luna, obtenidas por China en 2019 con la misión Chang’e-4 y en 2020 con la misión Chang’e-5, han tardado décadas en ser accesibles. La reciente apertura de estas muestras a científicos internacionales marca un avance significativo en la cooperación científica global.

La carrera hacia la Luna continúa con objetivos ambiciosos tanto para China como para Estados Unidos. China planea llevar astronautas a la Luna antes de 2030, mientras que Estados Unidos apunta a hacerlo para finales de 2026 con el programa Artemis. A pesar de los recientes éxitos de China en la exploración robótica lunar, Nelson confía en que Estados Unidos mantendrá su liderazgo en la exploración espacial tripulada.