
El puente “4 de Julio”, una de las obras más controversiales en Tarija, ha sido concluido bajo la administración del alcalde Johnny Torres Terzo. Iniciada en 2018, la construcción había quedado paralizada tras la rescisión del contrato con la empresa CONVISA en 2022.


La obra fue retomada y finalizada por la Asociación Accidental San Roque, resolviendo problemas estructurales y añadiendo mejoras como iluminación y accesos, que no estaban incluidos en el diseño original.

Con una longitud de 140 metros y dos carriles vehiculares de 7.5 metros cada uno, además de carriles peatonales, el puente vincula los distritos 1 y 12 de la ciudad sobre el río Guadalquivir.
La estructura, diseñada con 76 tensores capaces de soportar 320 toneladas cada uno, y un peso total de 5.800 toneladas, ahora incluye modernas luminarias programables con 200 tonalidades que resaltan su arquitectura y varían según las fechas importantes.
El proyecto, inicialmente presupuestado en 73,2 millones de bolivianos, culminó con un costo final de 72,4 millones gracias a ajustes realizados por la nueva gestión municipal.

Estos cambios incluyeron el cobro de boletas de garantía a la empresa original y la licitación de los trabajos restantes. Según el alcalde Torres, la conclusión del puente no solo evita que se convierta en una obra abandonada como la Villa Olímpica, sino que también representa un ahorro significativo para el municipio.
A pesar de su finalización, Torres señaló que el emplazamiento original del puente fue un error, pues no contribuye de manera óptima a resolver el tráfico vehicular en la ciudad. Sin embargo, destacó que asumir la culminación de la obra fue un acto de responsabilidad para los tarijeños, asegurando que el puente ahora se integra plenamente al paisaje urbano con características modernas y funcionales.
