El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, había gobernado sin oposición hasta el viernes, cuando ordenó el asalto a la embajada de México en Quito para capturar al exvicepresidente Jorge Glas.

Esta decisión sin precedentes desató una crisis política y rompió los acuerdos de gobernabilidad con otros movimientos políticos, sumiendo al país en un caos político.
El bloque legislativo de Revolución Ciudadana, aunque no era oficialista, había apoyado las leyes propuestas por Noboa para garantizar la gobernabilidad. Sin embargo, tras el asalto a la embajada, se declararon en oposición al Gobierno, anunciando acciones de fiscalización y posibles solicitudes de juicio político contra funcionarios del Gobierno.
El efecto inmediato se sentirá en las 11 preguntas de consulta popular y referendo impulsadas por Noboa, donde ningún partido político de mayoría apoyará las propuestas. Esto profundizará la polarización política en Ecuador y dificultará la implementación de reformas, mientras el país enfrenta una creciente crisis de inseguridad.
Vía: El País (España)