Julius Kivimäki, un cibercriminal conocido, fue sentenciado a seis años y tres meses de prisión en Finlandia por intentar chantajear a 33.000 personas después de robar los registros confidenciales de sus terapeutas en la empresa de psicoterapia Vastaamo. El caso, que conmocionó al país, resultó en al menos un suicidio relacionado.


Durante el juicio, Kivimäki, de 26 años, mantuvo su inocencia a pesar de huir a París y ser arrestado con una identidad falsa. Fue declarado culpable de todos los cargos y los jueces describieron su acción como un aprovechamiento despiadado de la vulnerabilidad de otras personas. Este caso marcó el fin de una serie de delitos cibernéticos que Kivimäki perpetró desde que tenía 13 años.
El chantaje consistió en exigir un rescate de unos US$427.000 a Vastaamo, y luego enviar correos electrónicos a miles de pacientes pidiendo US$214 a cambio de no publicar sus historias y datos personales en internet. Sin embargo, un error del propio hacker llevó a la policía a encontrar pruebas que aseguraron su condena.

El daño emocional causado a las víctimas fue considerable. Tiina Parikka, una de las afectadas, experimentó una recaída en su salud mental al enterarse de que sus notas de terapia estaban comprometidas.
Además de la condena de Kivimäki, el jefe de Vastaamo también fue condenado por no proteger adecuadamente los datos confidenciales de los clientes. Aunque el caso ha llevado a la ruina de la empresa, aún se esperan procesos judiciales civiles para buscar compensación para algunas de las víctimas del ataque.
Vía: BBC
