Los militares de las Fuerzas Armadas (FFAA) de Bolivia gozan de varios privilegios en comparación con otros servidores públicos. Estos beneficios incluyen la posibilidad de jubilarse con el 100% de su sueldo, el derecho a una vivienda en sus lugares de destino, la recepción de productos de la canasta familiar, acceso a varios bonos y licencias prolongadas. Estos privilegios han suscitado críticas y cuestionamientos sobre el trato preferencial que reciben.

El activista de derechos humanos Franco Albarracín afirmó que los militares reciben un trato preferencial de todos los gobiernos para asegurar su “lealtad”. Además de los beneficios económicos y sociales, los militares también suelen quedar exentos de investigaciones por violaciones a los derechos humanos, como es el caso de las dictaduras. Por su parte, Manuel Morales, representante del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), señaló que los militares también están exentos de investigaciones en casos de corrupción, mencionando como ejemplo la quiebra de la Empresa Constructora del Ejército (ECE), que causó un daño económico de 60 millones de bolivianos sin que se hayan establecido responsabilidades.

Los beneficios de los militares están normados por decretos supremos y la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas. Uno de los privilegios destacados es la jubilación con el 100% del salario para aquellos con 30 años de servicio continuo o 35 años de servicio discontinuo, a diferencia de la población general cuyas rentas no superan el 30% de sus sueldos. Además, los militares reciben anualmente un quintal de harina, arroz, y azúcar, así como cinco litros de aceite. También se benefician con bonos adicionales cuando realizan cursos en la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército (Eceme) o de frontera.
La dotación de vivienda y las licencias prolongadas son otros privilegios. La Ley Orgánica de las FFAA establece que los militares y sus familias deben recibir vivienda en sus destinos, y pueden gozar de licencias temporales por fallecimiento de un familiar o por desastres personales. Estas licencias son con derecho a percibir haberes y bonificaciones, y no se computan como vacaciones anuales.

El analista político Franklin Pareja explicó que los militares son el poder real que todos los gobiernos civiles necesitan, por lo que la relación con este sector debe ser estrecha para evitar vulnerabilidades. Los gobiernos otorgan privilegios a las FFAA para asegurar su fidelidad y protección en momentos de crisis, buscando estabilidad y seguridad.
El representante del Conade destacó que el Gobierno otorga ventajas a los militares porque son su último bastión de apoyo, especialmente cuando se pierde la base social, lo que resta legitimidad al gobierno.
Vía: Los Tiempos