La defensa del expresidente Evo Morales, a cargo de los exministros Carlos Romero y Jorge Pérez, sostiene que las declaraciones de Morales sobre el supuesto atentado del domingo en el trópico de Cochabamba han sido tergiversadas.

En una entrevista, Romero aclaró que Morales mencionó que los disparos impactaron en un neumático, lo que les obligó a cambiar de vehículo, refutando la interpretación de que él disparó desde su automóvil. Romero cuestionó la coherencia del relato oficial del actual ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, sugiriendo que se trata de un «atentado premeditado».

Romero también criticó el cambio de versión del gobierno de Luis Arce, que primero negó la naturaleza del operativo, pero que luego Del Castillo admitió era parte de un dispositivo de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn). El exministro enfatizó que los operativos deberían ser realizados por efectivos uniformados y no por civiles, como ocurrió en este caso. Además, cuestionó la supuesta falta de conocimiento por parte de las autoridades sobre la presencia de Morales en el vehículo durante el operativo.
El exministro Pérez calificó el operativo como «ilegal e irregular», subrayando que en Bolivia no se pueden ejecutar mandamientos de aprehensión fuera de un horario específico. Pérez argumentó que la operación era un hecho delictivo, acusando al gobierno de actuar de manera inadecuada. Ambas defensas de Morales sostienen que este incidente no solo pone en peligro su vida, sino que también constituye un ataque contra la democracia.
Durante su programa radial, Morales confirmó que utilizó un arma de fuego durante el incidente. Describió cómo se dio cuenta de que estaban siendo perseguidos y dispararon a la llanta de un vehículo para escapar. A pesar de su relato, la controversia sobre la veracidad de los hechos y la interpretación de su uso de arma se mantiene en el centro del debate político en el país.
Vía: El Deber
