Rubén Baler, experto en salud pública y neurociencia del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de EE. UU., destaca que las adicciones pueden secuestrar el cerebro, subvirtiendo sus funciones básicas.

Advierte que más allá de las sustancias, es crucial comprender los intereses que manipulan dinámicas nocivas para la salud pública, desde el alcohol y el tabaco hasta la comida basura y las nuevas tecnologías.
Baler resalta que el cerebro adolescente es especialmente vulnerable, ya que está en pleno desarrollo y puede ser fácilmente influenciado por sustancias y comportamientos adictivos. Las nuevas tecnologías, como las redes sociales, presentan riesgos significativos debido a su capacidad para manipular la dopamina y crear hábitos patológicos, especialmente en los jóvenes.
El experto llama a la acción local, destacando la importancia de la educación sobre el funcionamiento del cerebro y el control del uso de pantallas, especialmente entre los jóvenes. Advierte sobre el precio que se paga al convertir la atención humana en un bien rentable para la industria, subrayando la necesidad de tomar conciencia y tomar medidas para contrarrestar los efectos nocivos de estas tecnologías.
Vía: El País (España)