El resurgimiento de la energía nuclear a nivel mundial se atribuye a varios factores clave. Primero, la tecnología de reactores modulares avanzados (SMR) está haciendo que la energía nuclear sea más accesible y económica.

Estos reactores más pequeños permiten una mayor flexibilidad en la ubicación y una construcción más rápida, lo que los hace atractivos para países más pequeños o remotos. Además, la independencia energética se ha vuelto una preocupación importante después de conflictos geopolíticos como la guerra en Ucrania, lo que ha llevado a una mayor consideración de la energía nuclear como una fuente de energía estable y segura.
Segundo, la aceptación creciente de la energía nuclear como una solución viable para reducir las emisiones de CO2 ha llevado a un aumento en la inversión y la planificación de nuevas centrales nucleares en todo el mundo. Este cambio de perspectiva se ha reflejado en acuerdos internacionales, como los realizados en la COP28 de la ONU, donde 20 países se comprometieron a triplicar la capacidad nuclear para 2050. Sin embargo, en América Latina, la inversión en energía nuclear ha sido limitada, en parte debido a la falta de decisión política a largo plazo y a la preferencia por fuentes de energía más inmediatas.
Tercero, los avances en seguridad nuclear han mejorado la confianza en esta tecnología, especialmente después del accidente de Fukushima en 2011. Las medidas de seguridad pasivas y el diseño de reactores más seguros han tranquilizado las preocupaciones sobre los riesgos asociados con la energía nuclear. A pesar de estas mejoras y del potencial que la energía nuclear ofrece para la estabilidad energética y la reducción de emisiones, América Latina ha mostrado una cautela significativa en su adopción, con la mayoría de los países de la región aún dependiendo principalmente de otras fuentes de energía.
Vía: BBC