A pesar de la práctica común de atrasar la alarma para disfrutar de unos «cinco minutos más» de sueño, los expertos sugieren que esta costumbre puede tener consecuencias negativas.

El sueño sigue un ciclo complejo con fases distintas, y atrasar la alarma puede impedir alcanzar las fases más profundas del sueño. Un estudio revela que más del 50% de las personas tiende a remolonear tras la primera alarma, especialmente mujeres, jóvenes y noctámbulos.
Aunque este hábito está vinculado a problemas de sueño, aún queda mucho por entender sobre sus efectos precisos. Se destaca la importancia de dormir lo suficiente y mejorar la calidad del sueño sin depender de atrasar la alarma.
Vía: Xataka