
Un reciente estudio publicado en Sociological Science destaca cómo un cambio en las políticas de moderación de Facebook en 2020 redujo drásticamente las visualizaciones de desinformación en la plataforma durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

La implementación de medidas extraordinarias conocidas como «romper el cristal» logró que los contenidos etiquetados como falsos pasaran de 50 millones de visualizaciones en julio a casi cero en noviembre. Sin embargo, en 2024, la red social optó por una moderación más relajada, priorizando la libertad de expresión, según declaraciones de su directivo Nick Clegg.

El estudio, basado en datos proporcionados directamente por Facebook, evidencia que las reglas y la moderación de cada plataforma influyen significativamente en la distribución de contenido. También confirmó que la mayoría de la desinformación es difundida por un pequeño porcentaje de usuarios, un patrón que se repite en diferentes redes sociales. Sin embargo, los investigadores advierten que esta capacidad de control se ejerce bajo los intereses de la empresa, y no necesariamente en beneficio del interés público.
Meta, matriz de Facebook, informó que en 2024 eliminó unas 20 operaciones de influencia organizadas por gobiernos, principalmente de Rusia, Irán y China. Aunque afirma que estas iniciativas no tuvieron éxito, expertos como Sandra González Bailón advierten que la moderación selectiva y los intereses corporativos pueden impactar procesos democráticos. Casos recientes en redes como X y Telegram muestran que la falta de transparencia en estas decisiones es un riesgo creciente.
La investigación enfatiza la necesidad de una regulación que garantice acceso público a los datos y mayor transparencia en las políticas de moderación. Mientras Europa avanza con su Ley de Servicios Digitales, en Estados Unidos aún no existe un equivalente. Los investigadores abogan por forzar a las plataformas a revelar cómo controlan el flujo de información, una herramienta de poder que, según ellos, no debería operar en la oscuridad.
Vía: El País, España