Alrededor del 14% de la población humana ya no posee el músculo palmar largo, un vestigio de la evolución que alguna vez tuvo una función en nuestros antepasados primates. Aunque este músculo no es esencial en los seres humanos modernos, su desaparición gradual es un ejemplo de la evolución en acción.

La selección natural, junto con la gran población humana, ha permitido que mutaciones como esta se propaguen más rápido de lo que comúnmente se piensa, demostrando que la evolución humana aún está en curso. La desaparición del palmar largo es un misterio en términos de su utilidad actual, pero es un recordatorio de cómo nuestros cuerpos continúan cambiando con el tiempo.
Fuente: Xataka