El Gobierno de Bolivia ha declarado desastre nacional tras la devastación de más de siete millones de hectáreas en Santa Cruz a causa de incendios forestales, lo que permitirá canalizar ayuda internacional y activar fondos extraordinarios para enfrentar la emergencia. Esta decisión facilitará modificaciones presupuestarias, compras directas y la implementación de un fideicomiso para gestionar recursos destinados a la reducción de riesgos y atención de desastres, según lo estipulado en la Ley de Gestión de Riesgos.


Entre las medidas adoptadas, se refuerza el combate aéreo con la compra de 400 cajas guardián para descargas de agua y la incorporación de un avión Hércules. El presidente Luis Arce se reunió con el cuerpo diplomático acreditado en Bolivia para coordinar más apoyo internacional, al tiempo que instó a los legisladores a aprobar créditos pendientes para financiar la lucha contra los incendios, incluyendo propuestas de 75 millones de dólares de la Corporación Andina de Fomento y 250 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo.
El ministro de Defensa, Edmundo Novillo, subrayó la necesidad de intensificar esfuerzos no solo para apagar los incendios, sino también para desarrollar un plan de recuperación de las áreas afectadas. Se prevé que las intervenciones se concentren en los municipios y departamentos declarados en desastre, y se espera que la colaboración internacional contribuya a la atención de esta crisis.
Además, el Gobierno lanzará un plan de fortalecimiento de la salud, que incluirá la distribución de medicamentos y el aumento de ambulancias para atender a las personas afectadas por problemas de salud derivados del humo. La colaboración entre el Gobierno nacional y los municipios se vislumbra como clave para acelerar la llegada de ayuda a las comunidades impactadas por el fuego.
Vía: El Deber