En Bolivia, durante el transcurso del año, se han registrado 82,768 hectáreas afectadas por incendios, principalmente en los departamentos de Santa Cruz y Beni.

Estas áreas quemadas representan cicatrices en la tierra y tienen un impacto significativo en el medio ambiente y la biodiversidad. Aunque la cifra es menor que en años anteriores, se espera que aumente durante los meses críticos de septiembre y octubre, que son propensos a incendios forestales.
Las autoridades están trabajando en planes operativos para prevenir y controlar los incendios en la temporada seca.
Fuente: La Razón