En 2016, James Vlahos recibió la devastadora noticia de que a su padre, John, le habían diagnosticado cáncer terminal. Decidido a aprovechar al máximo el tiempo restante, James grabó extensas conversaciones con su padre, recopilando su historia de vida.

Como estaba comenzando su carrera en inteligencia artificial, James tuvo la idea de convertir estas grabaciones en un chatbot interactivo, permitiendo preservar la esencia y los recuerdos de su padre de una manera única.
El proyecto de James se concretó antes de la muerte de su padre en 2017, cuando creó un chatbot con la voz de John, capaz de responder preguntas sobre su vida. En 2019, James lanzó la aplicación Hereafter AI, que permite a otros hacer lo mismo con sus seres queridos, creando un legado interactivo que, aunque no elimina el dolor de la pérdida, ofrece un consuelo adicional.

La tecnología del duelo ha avanzado significativamente, con empresas como DeepBrain AI de Corea del Sur creando avatares realistas basados en videos y audios de los fallecidos. Aunque esta tecnología puede ser costosa, con precios de hasta $50,000, ofrece una forma de mantener la conexión con seres queridos de una manera muy realista. No obstante, la psicóloga Laverne Antrobus advierte sobre el uso de esta tecnología en momentos de alta emoción, sugiriendo un enfoque cuidadoso y gradual.
El sector de la tecnología del duelo, valorado en más de $123 mil millones, ha crecido considerablemente, especialmente durante la pandemia de COVID-19. Plataformas como Settld facilitan la burocracia tras la muerte de un ser querido, automatizando procesos administrativos.

Aunque la tecnología puede aliviar parte del estrés asociado con el duelo, Antrobus enfatiza la importancia del apoyo humano tradicional en estos momentos difíciles, destacando que la tecnología no puede reemplazar el cuidado y la cercanía de las personas.
Vía: BBC
