La Señora Dora Burgos de Pereira, voluntaria de la Liga del Quemado, compartió detalles sobre la situación de los pacientes que se encuentran en el Hospital del Quemado y las actividades que realiza como parte de su labor voluntaria.
Burgos de Pereira informó que actualmente hay ocho pacientes en el hospital, destacando la preocupación por tres niños cuyos padres, lamentablemente, descuidaron su supervisión. Uno de ellos es un niño de área rural, mientras que los otros dos son de la ciudad.

En particular, hizo un llamado a los pueblos indígenas Weenhayek, ya que hay un caso grave de un indígena quien no ha recibido visitas. Pidió la intervención de los asambleístas indígenas que gozan de buenos ingresos se acuerden de este pobre indígena que no tiene recursos y recientemente fue sometido a una intervención médica debido a extensas quemaduras en el brazo.
En cuanto a las circunstancias en las que los niños se quemaron, explicó que dos de ellos sufrieron quemaduras con agua caliente, mientras que otro resultó herido al jugar con fuego y gas. La voluntaria hizo un llamado a los padres para que tengan precaución y eviten dejar a los niños sin supervisión en la cocina. Destacó la importancia de estar siempre atentos, ya que los niños son curiosos y pueden causar accidentes graves. Además del dolor físico, subrayó que las quemaduras también dejan un trauma emocional duradero en los niños.
Respecto a las actividades en las que colabora, Burgos de Pereira mencionó junto a más voluntarios últimamente estuvo entregando juguetes, ropa y medicamentos a las personas que ya han sido dadas de alta del hospital. Además, recordó durante los conflictos del sector salud les fue difícil adquirir medicamentos para todos los pacientes.
En conclusión, la labor de la Señora Dora Burgos de Pereira como voluntaria de la Liga del Quemado se basa en brindar apoyo a aquellos que atraviesan situaciones difíciles y para ella, no hay mayor felicidad que poder servir a Dios a través del prójimo necesitado.