
Tres días después de presentar los resultados del Censo de Población y Vivienda, el Instituto Nacional de Estadística (INE) justificó las cifras ante la preocupación pública. Humberto Arandia, director del INE, explicó que la población de Bolivia es de 11.312.620 habitantes, una cifra menor a la proyección inicial de 12.288.000. Atribuyó la discrepancia a la reducción de nacimientos, el impacto de la pandemia de Covid-19, y la migración negativa que ha afectado los datos demográficos.

Arandia detalló que la pandemia redujo los nacimientos en 350.000 y causó cerca de 140.000 defunciones adicionales a las previstas, mientras que la migración negativa contribuyó a ajustar la cifra final. Aseguró que las proyecciones anteriores no podían prever estos eventos extraordinarios y defendió la metodología del censo, destacando que el descenso en la fecundidad y el aumento en la mortalidad son factores que impactaron significativamente el crecimiento poblacional.
A pesar de la defensa del INE, las discrepancias han generado controversia. La Universidad Autónoma Gabriel René Moreno está trabajando en un informe técnico para refutar los datos del censo, y la Asamblea de la Cruceñidad está programada para el 3 de septiembre para discutir estas cuestiones. Además, se han realizado protestas y movilizaciones, con críticas de diversos sectores como la Cámara de Industria y Comercio, que demandan una revisión exhaustiva y transparente del proceso censal.

El INE insiste en que el censo fue realizado con rigurosidad técnica y que los resultados han sido validados por organismos internacionales. Sin embargo, la inquietud persiste entre los ciudadanos y las autoridades regionales, quienes exigen aclaraciones y ajustes a los datos presentados, subrayando la necesidad de una mayor transparencia en el proceso censal.
Vía: El Deber