Luciana Campero Chávez, diputada nacional de oposición, ha declarado que no existe una división real entre los «Arcistas» y «Evistas» dentro del Movimiento Al Socialismo (MAS), señalando que algunos opositores están conectados al partido.

Campero argumenta que tanto el «manfredismo» como el «masismo» operan de manera autoritaria y transaccional, utilizando la reciente elección de Mariaca como fiscal general del estado para ilustrar la supuesta lucha interna como una farsa. A su juicio, figuras como Marco Miranda son representativas de ambos bandos, lo que evidencia una colaboración entre ellos.

Por su parte, Félix Santos Zambrana, exdirigente de la Confederación de campesinos de Bolivia y fundador del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP), descalificó a Evo Morales, calificándolo como una «escoria» para la humanidad y el movimiento campesino. Santos también considera que la supuesta división en el MAS es ficticia y sostiene que los «Arcistas» y «Evistas» eventualmente se volverán a unir. Criticó la corrupción en la justicia boliviana, calificándola de negocio, y exigió que Morales enfrente las consecuencias de sus acciones.
Santos instó al pueblo a exigir el respeto a las leyes por parte del gobierno, argumentando que la división dentro del MAS distrae a la población de problemas más graves que enfrenta el país. Afirmó que los líderes políticos, incluyendo a Arce y Morales, no tienen la capacidad ni la voluntad para resolver las crecientes crisis y necesidades del país. Asimismo, cuestionó la existencia de una oposición real, sugiriendo que, en realidad, se trata de una colusión entre políticos que persiguen sus propios intereses.
Ambos líderes, Campero y Santos, coinciden en que la situación política en Bolivia es compleja y que las luchas internas dentro del MAS no son más que un reflejo de una política en la que el control y el poder priman sobre la búsqueda de soluciones reales para el bienestar de la población.
