Paraguay ha implementado la regla del 10-10-10 en sus impuestos, lo que significa que el impuesto al valor agregado (IVA), el impuesto a la renta personal y el impuesto a la renta empresarial tienen una tasa fija del 10%.

Esta política de bajos impuestos se considera una ventaja para atraer inversiones y fomentar el desarrollo económico del país. Sin embargo, esta estrategia es controvertida, ya que algunos expertos argumentan que la baja recaudación de impuestos limita la capacidad del gobierno para financiar servicios sociales y reducir la pobreza en un país donde dos tercios de la población trabaja en la informalidad y la desigualdad persiste.
A pesar de las críticas, las autoridades paraguayas defienden esta política y buscan aumentar la recaudación fiscal mediante mejores controles de evasión en lugar de aumentar las tasas impositivas.
Fuente: BBC