
La Unión Europea ha decidido imponer un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, centrado por primera vez en el gas natural licuado (GNL). Esta medida llega en un momento crítico, ya que la guerra en Ucrania entra en su tercer año y las tropas rusas buscan avanzar en el campo de batalla. Bélgica, Francia y España son los principales puntos de entrada del GNL ruso a la UE.

Las negociaciones para este paquete de sanciones, el decimocuarto desde el inicio del conflicto en febrero de 2022, fueron arduas y prolongadas, con varios países, incluyendo Hungría y Alemania, expresando reservas. Finalmente, Alemania cedió tras asegurar que sus preocupaciones sobre la «cláusula de no a Rusia» habían sido abordadas. Esta cláusula obliga a las empresas a evitar la elusión de sanciones.
Las nuevas restricciones al GNL no constituyen una prohibición total de las importaciones, como en el caso del carbón y el petróleo marítimo ruso. Las empresas de la UE podrán seguir comprando GNL ruso, pero no podrán reexportarlo a otros países, limitando así el transbordo. Según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), en 2023 la UE pagará 8.300 millones de euros por 20.000 millones de metros cúbicos de GNL ruso, que representan el 5% del consumo total de gas en el bloque.

Además de las restricciones al GNL, las sanciones también afectan a tres proyectos de GNL en Rusia que aún no están operativos: Arctic LNG 2, Ust Luga y Murmansk. Las nuevas medidas buscan frenar la capacidad de Rusia de financiar su guerra en Ucrania, atacando directamente el lucrativo negocio del GNL y la «flota en la sombra» de petroleros que el Kremlin usa para eludir los límites de precios impuestos por el G7.
Vía: Euronews