La creencia de que los hijos únicos son egoístas y malcriados es un mito, según las últimas investigaciones. Un estudio basado en pruebas cognitivas realizadas a lo largo de 50 años a diversas cohortes de británicos encontró que los hijos únicos no mostraban diferencias significativas con respecto a quienes tenían hermanos.

En cambio, otros factores externos, como el estado de los padres y la situación socioeconómica de la familia, tenían un mayor impacto en el desarrollo de los niños. Aunque existen diferencias entre hijos únicos y aquellos con hermanos, estas no se corresponden con los estereotipos negativos asociados a los hijos únicos.
Las ventajas y desventajas de crecer sin hermanos dependen en gran medida del contexto familiar y social. Por ejemplo, los hijos únicos pueden tener un vocabulario más amplio debido a su interacción con adultos, pero pueden carecer de la habilidad de lidiar con el caos si no tienen hermanos con quienes interactuar.
Vía: xataka