En Bolivia, el 70% de la actividad económica informal es realizada por mujeres, principalmente madres, lo que les impide acceder a derechos laborales y seguridad social.

Un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del Equipo de Comunicación Alternativa con Mujeres (ECAM) revela esta situación, destacando la precariedad laboral de muchas madres bolivianas.
A 2022, el 34% de las madres en Bolivia son jefas de hogar, asumiendo la responsabilidad económica de sus familias. De los 12,8 millones de habitantes en Bolivia en 2023, las mujeres representan el 49%, muchas de las cuales trabajan en el sector informal debido a factores económicos, falta de empleo y situaciones familiares, según Mónica Bayá, secretaria técnica de la Comunidad de Derechos Humanos Bolivia.

El informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 2022 indica que el 80% de la fuerza laboral en Bolivia trabaja en la informalidad, con un 87% de mujeres y cuatro de cada diez autoempleadas. La tasa de desempleo en Bolivia bajó al 3,9% en 2023, la más baja de la región, pero la informalidad sigue siendo un desafío importante.
El emprendimiento femenino ha mostrado un crecimiento significativo. Según la Base Empresarial Acumulada del Seprec, hasta diciembre de 2023, 98.079 empresas están dirigidas por mujeres, con un 82,5% de ellas operando como empresas unipersonales. La Constitución Política del Estado (CPE) garantiza la equidad de género y la protección de los derechos de las mujeres, pero la realidad laboral aún muestra disparidades que necesitan ser abordadas.
