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Paraguay Atrae Inversiones con Políticas Estables, Mientras Bolivia Sufre Éxodo Empresarial

Paraguay ha logrado consolidar un modelo económico atractivo para inversores, basado en políticas estables y sostenibles, como el plan «Ñapu’ã Paraguay» implementado en 2020. Este plan, que cuenta con el respaldo de los últimos gobiernos, se enfoca en la protección social, la inversión pública para generar empleo, y el acceso a créditos para el desarrollo, especialmente dirigidos a pequeñas y medianas empresas. Como resultado, Paraguay ha alcanzado una inflación controlada del 4,4% anual, y una sólida posición financiera, con reservas que representan el 25% de su PIB y un riesgo país bajo.

En contraste, Bolivia ha seguido un rumbo opuesto al de Paraguay y otros países de la región como Perú, Chile y Uruguay. La falta de incentivos y la rigidez del «Modelo Económico Social Comunitario Productivo» han llevado a la migración de aproximadamente mil empresas bolivianas hacia Paraguay, en busca de un entorno más favorable para la inversión. La escasez de dólares, la inflación creciente, y una política económica que desalienta la inversión privada, son factores que han contribuido a esta tendencia.

Según expertos, Paraguay ha atraído inversiones extranjeras gracias a un marco legal favorable y a la cooperación entre el sector público y privado, mientras que Uruguay ha promovido un entorno similar con incentivos fiscales. En Bolivia, sin embargo, el entorno económico es descrito como «reprimido», con una débil seguridad jurídica y una economía cada vez más alejada del libre mercado. La calificación de Bolivia en el Índice de Libertad Económica es una de las más bajas de la región, situándose en el puesto 165 de 184 países.

Para revertir esta situación, analistas sugieren que Bolivia debe adoptar una mentalidad de apertura económica y crear un marco legal que fomente la libertad empresarial y la atracción de inversiones. Sin un cambio en la política económica y una mejora en la seguridad jurídica, Bolivia corre el riesgo de seguir perdiendo capitales y empresas hacia países vecinos que ofrecen condiciones más competitivas.

Vía: El Deber


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