

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) oficializó a Grover García como presidente nacional del MAS, desplazando a Evo Morales de la dirección del partido. La vicepresidenta nacional del MAS, Julia Ramos, destacó la importancia de fortalecer las estructuras del movimiento desde la base y priorizar la unidad.

Ramos aclaró que Morales seguirá siendo militante, pero sus decisiones ya no representan al partido, y subrayó la necesidad de transparencia y auditorías en la gestión financiera, dado el tamaño de su militancia, que supera el millón de afiliados.
Andrés Meriles, líder departamental del MAS, celebró el reconocimiento del TSE como un triunfo de las organizaciones sociales y del pueblo, no del llamado “arcismo”. Resaltó la necesidad de renovar las dirigencias en todos los niveles, abriendo espacio a jóvenes líderes y prácticas más participativas, dejando atrás imposiciones del pasado. También reafirmó que el proceso de cambio debe seguir adelante con nuevas visiones y un compromiso con las bases fundadoras.

La nueva dirigencia del MAS tiene el desafío de preparar al partido para las elecciones generales de 2025 y las subnacionales de 2026.
Ramos y Meriles coincidieron en la importancia de consolidar la unidad interna, instando a quienes se alejaron del partido por seguir liderazgos equivocados a retomar el compromiso con los principios del MAS y su misión histórica.
El reconocimiento de la nueva directiva marca una etapa de transformación para el MAS, con el enfoque puesto en la inclusión, la transparencia y la cohesión partidaria, respetando al gobierno de Luis Arce y las decisiones de las organizaciones sociales como pilares fundamentales.
