El desabastecimiento de combustibles en Bolivia ha afectado a seis sectores claves, entre ellos los lecheros, cañeros, mineros, soyeros, transportistas y surtidores, que se han declarado en emergencia.

La escasez de diésel y gasolina ha paralizado actividades vitales como la producción lechera, afectando el acopio en los nueve departamentos del país. Los productores de leche han expresado su preocupación por la pérdida de más de un millón de litros de leche, lo que podría desestabilizar el mercado departamental.

La falta de diésel también ha impactado a los cañeros, quienes enfrentan dificultades en labores como fertilización y fumigación, lo que pone en riesgo el suministro de etanol para 2025. Asimismo, los surtidores han declarado el «colapso» de las estaciones de servicio debido a la falta de combustibles líquidos en todo el país. En La Paz, las cooperativas mineras auríferas han destacado que llevan tres meses sin combustible, lo que ha obstaculizado sus operaciones.
Otros sectores afectados, como el transporte, están solicitando una modificación en el costo del pasaje debido al desabastecimiento de combustibles. Los productores de oleaginosas y trigo también han manifestado que la falta de diésel pone en riesgo la campaña agrícola de soya, al no poder operar sus maquinarias para la cosecha. La situación ha generado un llamado urgente a la liberación de la importación y comercialización de combustibles para garantizar el abastecimiento, como proponen la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) y la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO).
A pesar de las tensiones, sectores como la Federación de Ganaderos de Santa Cruz han convocado a una protesta pacífica frente a YPFB para exigir una solución, mientras que la ciudadanía también sufre las largas esperas en las gasolineras. La situación continúa siendo crítica, afectando tanto a la producción como a la vida cotidiana de los bolivianos.
Vía: El Deber
