
Tras la victoria de Claudia Sheinbaum en las elecciones del 2 de junio, su futuro gobierno está en proceso de transición y planeación. Aunque ha anunciado a 13 funcionarios de su gabinete, aún no ha definido quiénes enfrentarán la crisis de inseguridad que aqueja al país, una tarea crucial debido a los altos índices de homicidios que dejó la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Sheinbaum ha elegido a Omar García Harfuch como su asesor principal en seguridad, considerándolo para liderar la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC). Se contempla la creación de una nueva agencia de inteligencia que apoye la coordinación entre las diferentes instancias de seguridad y justicia. Este equipo también espera que el Ejército mantenga el poder adquirido durante la gestión de López Obrador.
La estrategia de Sheinbaum buscará replicar el modelo aplicado en Ciudad de México durante su administración, enfocado en atender las causas de la violencia, mejorar las capacidades policiales, habilitar a los agentes para investigar y mantener una buena coordinación con la Fiscalía y otras corporaciones de seguridad. Sin embargo, queda por ver cómo este modelo urbano se adaptará a las diversas condiciones de los estados del país y qué cuerpo policial se fortalecerá, dado que la Policía Federal fue desmantelada para crear la Guardia Nacional.

Una de las incógnitas es la relación con las Fuerzas Armadas, que han ganado terreno en diversas áreas bajo López Obrador. Sheinbaum y su equipo reconocen la necesidad de contener a unas empoderadas Fuerzas Armadas y dirigirlas hacia la cooperación con el resto de las instituciones, en un escenario donde la segregación es prevalente. La política de seguridad del próximo gobierno se centrará en contener la violencia y mejorar la percepción pública de la inseguridad.