

La Fiscalía Departamental de La Paz ha solicitado la detención preventiva en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro por seis meses para los dirigentes “evistas” Humberto Claros y Ramiro Cucho, acusados de presuntos delitos como alzamiento armado, terrorismo y asociación delictiva.
Ambos están siendo investigados por su participación en los bloqueos protagonizados por seguidores de Evo Morales, que duraron 24 días y provocaron graves alteraciones en el orden público.
Claros, dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), y Cucho, máximo representante del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), enfrentan una imputación formal que incluye 12 delitos.
A pesar de las críticas de su abogado, quien calificó la detención como un “secuestro” al no contar con una orden formal de aprehensión, el viceministro de Régimen Interior, Jhonny Aguilera, defendió la legalidad de las acciones, asegurando que el Juzgado Primero Anticorrupción emitió el mandamiento correspondiente.
El allanamiento en el domicilio de Cucho también reveló la presencia de armamento y munición de guerra, lo que agrava las acusaciones en su contra. Ambos dirigentes fueron detenidos en diferentes ciudades del país; Claros en Quillacollo, Cochabamba, y Cucho en Potosí, siendo trasladados luego a La Paz para su declaración ante la Fuerza Especial Contra el Crimen (FELCC).
Durante el proceso, se registraron tensiones entre los sectores «evistas» y «arcistas», con amagues de enfrentamiento a las puertas de la dependencia policial. A pesar de las denuncias sobre la restricción del ingreso de abogados, la FELCC confirmó que tanto Claros como Cucho recibieron visitas de sus defensores legales y familiares, y que ambos fueron sometidos a evaluaciones médicas, psicológicas y emocionales, cuyo resultado fue que se encuentran en condiciones estables.

