Telegram, la popular aplicación de mensajería, se enfrenta a un reto significativo en su intento de controlar el oscuro mercado de drogas que ha proliferado en su plataforma. Tras la detención de su fundador, Pavel Durov, en Francia, la compañía ha implementado medidas para restringir el acceso a la compra de sustancias ilegales. Aunque se ha eliminado la opción de búsqueda directa para términos como «comprar drogas», la búsqueda genérica aún ofrece múltiples canales de venta de drogas en ciudades como Madrid y Barcelona, lo que demuestra que la tarea de erradicar estas actividades delictivas no será fácil.

Expertos como Matías Dewey, sociólogo y profesor de la Universidad de St. Gallen, han observado que la venta de drogas en Telegram presenta ventajas significativas para los usuarios, quienes encuentran una forma más segura y rápida de acceder a estas sustancias sin exponerse a la violencia de las calles. La aplicación permite a los consumidores ocultar su número de teléfono, aumentando así la sensación de seguridad en las transacciones. Además, la capacidad de búsqueda local facilita el contacto entre vendedores y compradores en diferentes ciudades, una función que Telegram ha decidido eliminar debido a su uso indebido por estafadores.
El estudio realizado por Dewey y Andrés Buzzetti revela que la venta de drogas en Telegram es compleja y variada, con un ecosistema que incluye desde chats con miles de usuarios hasta canales que sirven como escaparate para productos. Este entorno digital ha permitido la aparición de vendedores inesperados, como universitarios y mujeres jóvenes, quienes están diversificando el mercado y creando nichos específicos, como la venta de éxtasis dirigido a mujeres. Este fenómeno ha desafiado los estereotipos sobre los vendedores de drogas, mostrando que el perfil del consumidor y del proveedor es mucho más diverso de lo que se suele imaginar.

A pesar de las nuevas medidas implementadas por Telegram, como un canal para denunciar búsquedas sospechosas, los investigadores advierten que la eliminación de estas redes de venta será un proceso arduo. La confianza en la aplicación y la percepción de seguridad entre los usuarios dificultan la intervención de las autoridades, quienes a menudo consideran a Telegram como un entorno incontrolable para la persecución del crimen. Con la promesa de Durov de colaborar con las autoridades en caso de que se presenten pruebas concretas, queda por ver si las medidas tendrán un impacto real en la reducción del tráfico de drogas en la plataforma.
Vía: El País (España)