Uruguay se destaca como la democracia más estable de América Latina y el Caribe, según el índice de calidad democrática de la revista The Economist. La fortaleza de la democracia uruguaya se atribuye a un sistema de partidos políticos sólido que evita la emergencia de líderes populistas y desviaciones autoritarias, respaldado por una arraigada cultura democrática que se fortaleció tras la dictadura que gobernó el país entre 1973 y 1985.

El país obtiene altas calificaciones en áreas como el sistema electoral y pluralismo, libertades civiles y funcionamiento del gobierno. Sin embargo, enfrenta desafíos en la cultura política, con una disminución en el apoyo a la democracia y una creciente preferencia por expertos o tecnócratas en lugar de políticos tradicionales. Además, la inseguridad representa un riesgo potencial que podría alimentar el surgimiento de populistas con políticas autoritarias.
Para mantener su calidad democrática, Uruguay debería abordar aspectos como el financiamiento político y el equilibrio informativo en los medios de comunicación, así como elevar el nivel del debate político para centrarse en soluciones propositivas y abordar los problemas reales de la población.
Vía: El País (España)