Más de 2.000 soldados y 500 policías han sido desplegados en un barrio de la periferia sur de San Salvador para capturar a remanentes de pandillas que intentan establecerse en la zona.

El presidente Nayib Bukele anunció el cerco de seguridad en la colonia 10 de octubre, en San Marcos, con el objetivo de “extraer hasta el último pandillero” del área. Este es el tercer cerco militar instalado en lo que va del año como parte de la estrategia del gobierno para desarticular grupos delictivos en el país.

El operativo está encabezado por el ministro de Defensa Nacional, vicealmirante René Francis Merino Monroy, quien detalló que las fuerzas de seguridad han establecido retenes en las cercanías para prevenir fugas. “Tenemos los archivos y los perfiles de ellos, y son los que se pueden encontrar en estos sectores”, aseguró el ministro. Este cerco responde a información de inteligencia que indica que los pandilleros están escondidos en la zona y buscan reestablecerse en el área.
La lucha contra las pandillas en El Salvador ha tomado un giro drástico desde 2022, cuando el Congreso aprobó un régimen de excepción que permite a las autoridades suspender garantías constitucionales y extender el plazo de detención administrativa. Estas medidas, que incluyen la criminalización de la pertenencia a pandillas con penas severas, han sido ampliamente criticadas por organizaciones de derechos humanos debido a denuncias de abusos y muertes de personas detenidas.
Desde la implementación de estas políticas, El Salvador ha visto una notable disminución en los índices de homicidio, cerrando 2023 con solo 214 asesinatos, en comparación con los 5.656 homicidios registrados en 2015. Sin embargo, la presión internacional y las críticas por violaciones a los derechos humanos continúan siendo un tema candente en el debate sobre la seguridad en el país.
Vía: Infobae
