

Este lunes, Bolivia perdió a una de sus figuras más queridas y respetadas: Eduardo Pérez Iribarne, conocido cariñosamente como EPI, falleció tras haber enfrentado problemas de salud a lo largo de este año. El sacerdote jesuita, que también fue un destacado periodista, dejó una huella imborrable en el país, tanto por su labor en Radio Fides como por su compromiso con causas sociales y el deporte.
Pérez Iribarne, nacido en España en 1944, llegó a Bolivia donde se convirtió en director de Radio Fides desde 1986 hasta 2017. Su voz y su liderazgo durante las épocas más difíciles, incluyendo la dictadura, lo convirtieron en un símbolo de resistencia y verdad. Programas como «El hombre invisible» lo posicionaron como una figura influyente en el periodismo boliviano.

Además de su legado periodístico, el padre Pérez se destacó por su solidaridad, organizando campañas como «Por la Sonrisa de un Niño», destinada a llevar regalos a los niños de bajos recursos en Navidad. Su pasión por el deporte también se reflejó en su apoyo al ciclismo, donde durante años organizó la famosa competencia «Doble Copacabana» y posteriormente la «Vuelta a Bolivia», eventos que reunieron a ciclistas de renombre de todo el mundo.
El fallecimiento de Eduardo Pérez Iribarne deja un vacío profundo en la sociedad boliviana, pero su legado perdurará en las múltiples vidas que tocó a través de su trabajo, su fe y su amor por el país.
Vía: La Razón