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La devoción de ser chuncho en la Fiesta de San Roque impulsa la economía y mantiene viva la tradición en Tarija

San Roque Tarija

El 1 de septiembre, Tarija celebró con fervor la Fiesta Grande en honor a San Roque, una festividad que combina tradición y fe. Más de 8.600 chunchos, junto con tamboreros, quenilleros y alféreces, acompañaron al Santo Patrono en un recorrido por la ciudad, marcando el inicio de seis procesiones que se extenderán hasta el 10 de septiembre. Los vistosos trajes de los chunchos, símbolo central de la celebración, reflejan no solo la devoción religiosa, sino también la identidad cultural de Tarija.

Ser chuncho no es una decisión simple, ya que el costo de la vestimenta puede oscilar entre 1.600 y 2.000 bolivianos. Los trajes, elaborados con materiales de alta calidad, incluyen un turbante adornado con plumas, un ponchillo, un pollerín y otros elementos que hacen de esta vestimenta una expresión de fe. A pesar del gasto, los promesantes consideran que la inversión vale la pena, ya que para ellos es un acto de devoción hacia San Roque.

La fiesta no solo es un evento religioso, sino también un motor económico y cultural para Tarija. La participación de miles de devotos, muchos provenientes de otras regiones de Bolivia y del exterior, impulsa el comercio local y fortalece las tradiciones. Familias como la de Vicente Alvarado, quien viaja desde Argentina cada año para participar, demuestran cómo esta festividad trasciende fronteras y generaciones.

Para los chunchos, danzar en la fiesta es un acto de fe y una oportunidad para renovar sus promesas y su conexión con San Roque. La celebración no solo fortalece la identidad tarijeña, sino que también contribuye al crecimiento económico y cultural de la región, manteniendo viva una tradición que se ha transmitido de generación en generación.

Vía: El País


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