
La crisis política en Venezuela, desatada tras la cuestionada reelección de Nicolás Maduro en los comicios del 28 de julio, ha desencadenado una ola represiva contra periodistas y trabajadores de la prensa. El pasado domingo, en Caracas, la periodista Carmela Longo fue detenida junto a su hijo por efectivos de la Policía Nacional, quienes también allanaron su vivienda y decomisaron equipos de computación. Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Longo es una de los doce periodistas arrestados desde las elecciones, incluyendo a tres mujeres.

El SNTP denunció que Longo podría ser acusada de «instigación al odio» y «terrorismo», lo que refleja la creciente represión contra los medios de comunicación en el país. La detención de Longo se produjo días después de que fuera despedida del diario chavista Últimas Noticias, donde trabajó durante casi dos décadas. Esta medida forma parte de un patrón de intimidación contra periodistas y activistas políticos, que ha llevado a ocho arrestos desde las elecciones.
La represión en Venezuela no se limita solo a los periodistas. Las protestas tras los resultados electorales han dejado un saldo de 27 muertos, casi 200 heridos y más de 2.400 detenidos, a quienes el gobierno de Maduro ha calificado de «terroristas». Estas cifras han generado preocupación a nivel internacional, como lo expresó Pedro Vaca, relator especial para la Libertad de Expresión de la CIDH, quien condenó la detención de Longo.
Paralelamente, la Fiscalía venezolana ha citado al ex candidato presidencial opositor Edmundo González Urrutia, acusándolo de varios delitos graves, incluidos «usurpación de funciones» y «conspiración». La situación en Venezuela sigue siendo tensa, con el gobierno endureciendo su control sobre la prensa y la oposición en un contexto de creciente represión.
Vía: El Deber
