La inflación sigue aumentando en Bolivia debido al incremento en los precios de alimentos básicos y transporte público, afectando significativamente la economía familiar.

Alimentos esenciales como el arroz, carne y aceite han subido entre un 30% y 50% en el último año, y el alza en tarifas de transporte ha generado indignación en sectores de bajos ingresos. Este contexto hace prever una inflación acumulada de entre 8% y 12% para fin de año, según el analista económico Fernando Romero.

Líderes vecinales, como Rodrigo Castillo del barrio San Marcos, han expresado su preocupación por la falta de control sobre los precios de los productos de primera necesidad y han solicitado al gobierno medidas urgentes, incluyendo una intervención en los supermercados y centros de abasto, además de controles en la frontera para prevenir el contrabando. También han pedido la destitución de funcionarios del área económica, señalando que la crisis afecta de manera directa a la población más vulnerable.
Por su parte, representantes de los gremiales, como Juan Carlos Vargas, atribuyen el alza de precios a la escasez de dólares y combustibles, lo que encarece la canasta familiar. Vargas sostuvo que los comerciantes no especulan, sino que los productos ya llegan con precios elevados, mientras que la falta de dólares y gasolina impacta en la cadena de costos.
El gobierno enfrenta críticas de economistas y autoridades locales, quienes señalan las dificultades para controlar los precios debido a la regulación por oferta y demanda. La concejal Marcela Guerrero de Cercado reconoció que los controles en los precios son complicados y que la falta de personal limita los esfuerzos. Con el incremento de precios y la incertidumbre en el mercado, la situación económica sigue generando alarma en la población.
Vía: El País

