
El sector vitivinícola de Tarija, liderado por la Asociación Nacional de Viticultores (ANAVIT), busca modernizarse frente a desafíos climáticos y económicos que afectan a la mayoría de los pequeños productores.

José Luis Sánchez, presidente de ANAVIT, destacó la importancia de adaptar tecnologías como los drones fumigadores a las condiciones específicas de las zonas productivas. Sin embargo, subrayó que el alto costo de estas herramientas y la falta de financiamiento accesible son obstáculos significativos para su implementación.

Las zonas vitícolas como Calamuchita y Muturayo enfrentan condiciones climáticas adversas, como vientos constantes, que complican el uso efectivo de drones.
Además, las prácticas tradicionales de procesamiento de insumos fitosanitarios generan residuos que podrían obstruir estas máquinas avanzadas. Sánchez enfatizó la necesidad de un enfoque planificado por parte de las autoridades locales y nacionales para superar estas limitaciones.
A pesar de las dificultades, la Gobernación de Tarija, a través del Centro Vitivinícola Tarija (Cevita), ha impulsado capacitaciones sobre el uso de drones agrícolas.
Estos dispositivos, capaces de fumigar hasta 16 hectáreas en una hora, prometen reducir costos y el impacto ambiental, mejorando la eficiencia en el manejo de plagas y enfermedades como el oídio y el mildiu. No obstante, los viticultores insisten en la urgencia de políticas que faciliten el acceso a estas tecnologías mediante financiamiento.

El sector enfrenta además la competencia de uvas importadas y el impacto de desastres naturales, pero ve en la innovación tecnológica una oportunidad estratégica para mejorar la producción y los ingresos. La Gobernación, en colaboración con instituciones privadas, planea extender el uso de drones a otras áreas agrícolas y realizará demostraciones masivas para fomentar su adopción entre los productores del Valle Central.
